Liebster Awards Dreaming Holidays

¿Liebster queee? Esa ha sido la primera reacción. Liebster Awards, si señor.

La nominación nos llegaba mediante notificación de Facebook: El avión de papel te ha mencionado. Sorprendidas y agradecidísimas aceptamos este pequeño reto cuyo fin no es vencer ninguno de esos nombradísimos concursos sino, por encima de todo, apoyar y compartir cualquier blog, por modesto que sea, entre los propios bloggers. Ningún premio es tan valioso como el cariño de los compañeros.

Aquí van las respuestas a las 11 preguntas que nos planteaba El avión de papel:

1.¿Cuál es el origen del nombre del blog?

Eva: a eso deberá contestar Marina, que fue quien lo eligió. En mi caso me parece acertadísimo pues, como la mayoría de los mortales, tengo que esperar a mis vacaciones para llevar a cabo mis sueños viajeros.

Marina: Buscaba algo con gancho, y en mi caso que me representara… y como estoy todo el día soñando con mi próximo destino, pues así se quedó.

2. ¿Por qué escribes?

Eva: por mi necesidad innata de narrar, también por recuperar, extraprofesionalmente,  mi profesión de periodista.

Marina: Para compartir todo lo que sé, quedármelo todo para mi no tendría gracia.

3. ¿A quién le escribes?

Eva: a quien tenga el gusto de leerme. A quienes viajan y buscan consejos e información, pero también a todos aquellos que no pueden hacerlo y que, a través de la lectura, son capaces de trasladarse a otros lugares.

Marina: A todos aquellos que busquen un rato de distracción y consejos para viajar gastando poco.

4. ¿Qué es lo mejor y lo peor de tener un blog?

Eva: lo mejor, disfrutar contando lo vivido. Lo peor, la cantidad de tiempo y energía necesarios para mantenerlo vivo, la frustración por no disponer siempre de ambos.

Marina: La satisfacción de saber que estás ayudando a alguien. El tiempo que te consume y que la gran mayoría de las veces el esfuerzo no se ve recompensado.

5. ¿Mejor un buen texto… o una buena foto?

Aquí lo tenemos claro: para una el texto y para la otra la foto…. suponemos que no hace falta que os digamos a quien corresponde cada respuesta.

6. ¿Alguna vez te han mirado raro cuando dices que eres blogger o que tienes un blog de viajes?

Eva: Esta pregunta me encanta… jajaja. Raro no, con sorpresa a veces. Os contaré algo: cuando me alojo en algún pequeño hotel o B&B, cuando voy a un restaurante etc. solo cuento que tengo el blog cuando ya he pagado la cuenta. No os imagináis sus caras… “esperamos que te haya gustado” ¡The power of blogs!

Marina: Si, la gente cree que me regalan cada viaje que hago por la pata. Es algo que no soporto. También me molesta cuando piden que vaya a hacer trabajillos gratis.

7. Si te tuvieses que quedar a vivir en alguno de los lugares que has visitado, ¿cuál sería?

Eva: preferiría moverme constantemente, aunque un retiro en La Toscana no me importaría , la verdad.

Marina: Mykonos. Siempre digo que si me toca la lotería me compraré una casa allí.

8. ¿Cuál fue ese viaje o experiencia horrible que cada vez que recuerdas te hace sudar frío?

Eva: afortunadamente, ninguno.

Marina: Una vez, viajando de Bilbao a Venecia, nos dijeron que el avión no podía aterrizar en Bilbao para recogernos debido al mal tiempo. Nos trasladaron al aeropuerto de Biharritz en autobús y un vez allí al final, nos cancelaron el vuelo, dejándonos tirados a las 2 de la mañana. Ni que decir que todo esto resumido en 2 líneas en la realidad se tradujo como horas de espera.

9. ¿Qué tiene que tener un destino para que te resulte atractivo?

Eva: arte a raudales ¡y buena comida! Y sus gentes, claro, sus gentes…

Marina: Una buena gastronomía, buenos mercados y sitios atractivos para hacer fotos.

10. Misiles norcoreanos amenazan con destruir todo, menos un edificio, una ciudad, un espacio natural y un país. La decisión has de tomarla tú. ¿Qué salvarías?

Eva: esto no es una pregunta, es una p… La Catedral de Siena o la de Milán -¿no pueden ser las dos :(?-Venecia, La Val D’Orcia y España.

Marina: La mezquita de Ortaköy en Estambul, Budapest, y Japón

11. ¿Cuál es esa foto que te hace sentir orgulloso/a de haber apretado el botón?

Pregunta para Marina…

 

Nos ha encantado responder al cuestionario de nuestro blog amigo. Lo hemos pasado genial, de verdad.  Pero ahora queda lo más difícil…

Nuestros nominados a los Liebster Awards son:

Pauykasia

Con algas en la maleta

Pack and click

El mundo Ok

Los pobres también viajamos

 

Y éstas son las 11 preguntas que hemos preparado para nuestros

nominados a los Liebster Awards:

  1. ¿Desde cuando escribís en vuestro blog?
  2. Si tuvierais que quedaros con uno de los destinos que habéis visitado, ¿Cuál sería y por qué?
  3. ¿3 cosas que no pueden faltar en vuestro equipaje?
  4. Cuando viajáis, ¿Sois más de planificar todo al milímetro (Planificar rutas, mirar donde ir a comer…) o preferís improvisar?
  5. ¿Cuánto tiempo le dedicáis a vuestro blog?
  6. ¿Ha habido algún destino que os haya “decepcionado” y cuál os ha sorprendido o gustado más de lo esperado?
  7. Turismo cultural, gastronómico, de playa, aventura o naturaleza… ¿Con cual os quedáis?
  8. ¿Con cuanta antelación organizáis vuestros viajes?
  9. ¿Dónde te/os gustaría llegar con el blog?
  10. Lo que más os gusta y lo que menos del mundo blogger (Aquí hay que “mojarse”)
  11. ¿Cuál es vuestro sueño viajero por cumplir?

 

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Comiendo en… Miss Can (Lisboa) ¿Quién dijo que no se puede comer bien “de lata”?

 

Aquí estamos de nuevo, viajeros, y lo hacemos con una review de Miss Can, uno de los sitios que más gratamente me ha sorprendido de todos los viajes que he hecho. La escapada a Lisboa fue tan express e improvisada, que por primera vez no me dio tiempo siquiera a echar un vistazo a sitios donde poder llenar el estómago.

Llegamos el viernes a primera hora y el hambre empezaba a apretar, mientras caminábamos por el pintoresco barrio del castillo de San Jorge. cuando dimos con este lugar: ya que iba sin referencias no me apetecía meterme en algún sitio demasiado concurrido (¿Trampas para turistas? No, gracias) y Miss Can parecía ser la opción perfecta: Apenas un par de mesas diminutas en la acera, una carta reducida (Hay quien dice que menos es más) y buen precio… What else?

 

miss can lisboa

¿Qué puedo comer en Miss Can?

“No he venido hasta Lisboa para comer atún en lata” es lo que pensaría cualquier persona normal, pero, ¿Y si te digo que Miss Can elabora sus propias conservas? Tienes para elegir entre Atún, Caballa, Sardinas y el producto nacional portugués por excelencia: el bacalao, en aceite de oliva o picante. Además, puedes acompañarlas de otros entrantes y tapas como aceitunas, ensaladas y por supuesto una buena copa de vino.

Nosotros pedimos una ensalada de tomate, una conserva de atún en aceite picante, una conserva de sardinas en aceite de oliva, aceitunas y pan hecho en casa.

miss can lisboa

Todo esto junto a un par de copitas de vino no nos costó más de 15€.

El sitio está bien si queréis comer en plan de tapeo, sin parar demasiado tiempo, aunque la verdad que en la terraza se estaba que daba gusto con el sol.

La atención del personal fue correctísima y no faltaron las típicas bromas de Real Madrid vs. Barça cuando les dijimos que éramos Españoles.

Si queréis probar las conservas de Miss Can pero no podéis desplazaros a Lisboa, estáis de suerte: Cuentan con tienda online donde podéis realizar vuestro pedido para que os llegue cómodamente a casa. Podéis echar un vistazo aquí.

 

Miss Can está en: Largo do Contador Mor 17, 1100-160 Lisboa, Portugal

Silencios en mi camino, relato de un peregrino en el Camino de Santiago Francés

El Camino de Santiago es, a buen seguro, uno de esos viajes (físico y/o espiritual) que todos habéis pensado hacer en algún momento.

camino de santiagoHan pasado ya casi cuatro años desde que llegó a mis manos un ejemplar de Silencios en mi camino, de Graciano Granja, cuando publiqué esta reseña en mi antiguo blog “De viajes y libros”. Lo leí en las calurosas tardes de verano, junto al lago de Iseo (Italia), y lo recupero ahora que quizá muchos de vosotros estéis pensando en recorrer el Camino de Santiago Francés, probablemente el más transitado y conocido.

Esto es lo que escribí en aquel momento. Espero que os anime a leer la experiencia de su autor quien, cumplida la jubilación, decidió emprender este viaje tan especial. Esto demuestra que, a pesar de su dureza, el Camino de Santiago solo requiere de unas buenas botas y una enorme fuerza de voluntad.

Aquella tarde de verano escribí…

Estiro las piernas en el sofá, suerte que es bastante grande, mientras levanto la tapa del iPad, me remuevo un poco buscando una postura cómoda para el cuello sobre el cojín y esbozo una sonrisilla escéptica mientras me digo: vamos allá.

Es una hora perfecta para la lectura. Fuera el sol pica de lo lindo, las chicharras cantan con fuerza y en la casa reposa todo el mundo, incluso el perro que, lejos de intentar compartir el sofá con nosotros, prefiere buscar el frescor en las baldosas del suelo.

Como nunca he negado que soy una persona llena de “prejuicios lectores” confesaré que mi primer pensamiento ha sido: vaya, otro que hace un viaje y quiere contarlo… Aún así, decido acometer la tarea con cierta profesionalidad y sacudirme esta suerte de vicios que la pueden entorpecer. De hecho ni siquiera he leído la nota de prensa que me adjuntó la editorial (Bubok) para evitar de este modo cualquier injerencia en mi propia lectura.

Ya que estamos con las confesiones, continuaré diciendo que a pesar de la gran cantidad de libros y guías sobre el Camino de Santiago publicados jamás he leído ninguno. Debe ser porque nunca me he planteado llevar a cabo tan valiente tarea. A veces, al salir a la calle me he cruzado con algún peregrino pues, curiosamente, el camino pasa a pocos metros de mi casa, no en el mismo recorrido del autor (Camino francés, de Roncesvallles a Santiago). De hecho, desconocía hasta hace poco la existencia de un albergue para peregrinos en la noble Villa de Portugalete (Vizcaya).

La imagen, no obstante, es idéntica: pertrechados con grandes mochilas, apoyados sobre un bastón y en ocasiones con el gesto de cansancio; procedentes de cualquier rincón del mundo, lo noto en sus rostros y como no en su intento por hacerse entender en un español chapurreado. A veces te paran para preguntar si van en la dirección correcta y el inglés de andar por casa o los simples gestos son suficientes.

Algo debe tener el Caminode Santiago, me he planteado, cuando atrae a miles de personas, cuando hay quien atraviesa  océanos para llegar hasta aquí. Y comparto con el autor- Graciano Granja- la idea de que no hay un único motivo para realizarlo, que los motivos religiosos en el origen del mismo han dejado paso a tantos otros, espirituales o no, y tan válidos como el primero.

“Silencios en mi camino” es un extensísimo  y detallado diario de las 43 etapas que Graciano Granja recorrió en el año 2009, desde Roncesvalles a Santiago, completando el recorrido conocido como ” el Camino francés”. Pero es además un libro bien documentado, que ofrece de forma sencilla una gran cantidad de información histórica y detalles para quienes, como en mi caso, sin ser unos grandes entendidos en historia del arte somos capaces de disfrutar de la belleza y las joyas arquitectónicas que se encuentran en el Camino de Santiago.

Hace pocos días, mientras leía sobre una de las etapas del Camino de Santiago, en la que Graciano Granja pasaba por Frómista, no pude evitar una sonrisa (a veces pienso que es mejor que nadie me vea leer, pues pueden llegar a pensar que “no estoy muy bien de la cabeza”, ya que soy incapaz de hacerlo con el gesto impasible) Pocos meses atrás, en una escapada de fin de semana, estuve visitando esa misma población y puede disfrutar también de la belleza de sus iglesias. Diría mas, es muy probable que me haya sentado a tomar algo en la misma terraza que detalla el autor, cerca de la iglesia de San Martín.

A pesar de que ya estaba bien entrada la primavera, soplaba un viento frío e incluso habían caido unas gotas. Recuerdo perfectamente los comentarios con mis compañeros de viaje acerca del enorme sacrificio que suponía recorrer el Camino de Santiago. Pero también sentí cierta envidia cuando, sentados en las escaleras de la Iglesia de Santa Maria la Blanca (Villalcázar de Sirga) un grupo de peregrinos nos pidió que les hiciésemos una foto. Me dió la impresión de que no se conocían de antes y que habían coincidido en el Camino; por un lado un grupo de chicos, aragoneses deduje por su acento, y por otro tres chicas que me aseguraron que desde hacía algunos años dejaban a sus maridos en casa durante 10 ó 15 días y recorrían un tramo del camino…”Santo remedio para la convivencia conyugal”- me aseguraron.

Como, repito, no he leído otros libros sobre el Camino de Santiago, ni guías ni diario alguno, no tengo referente con el que comparar éste. Tan solo puedo decir que su lectura me ha resultado de lo más entretenida, “leo sobre un viaje mientras estoy de viaje”- pienso, divertida- aunque el mío sea mucho más reposado.

Si bien se ofrecen consejos, basados en la experiencia personal, para todos aquellos que en algún momento hayan pensado o decidido emprender tal empresa, se trata al fin de eso: el relato una experiencia personal, pues como he dicho infinidad de veces “no hay un único viaje sino tantos como viajeros”, y esto mismo sirve para el Camino de Santiago, a pesar de las experiencias y los lugares comunes, el que realiza cada uno es único, personal y diferente.

Pensándolo bien, tenemos mucho en común en nuestros planteamientos, pues ambos ofrecemos una visión totalmente subjetiva de aquello que vemos y vivimos. Para ofrecer únicamente direcciones de interés, recomendar restaurantes o visitas “de obligado cumplimiento”- que también- ya existen cientos de libros, guías y blogs. Sólo algo, importante, en lo que nos diferenciamos: yo jamás ofreceré reflexiones de carácter ideológico, y menos de un modo tan abierto (¿ o quizá es de agradecer tal sinceridad?), sobre todo porque no tengo muy claro que aporten nada al relato. Si bien las conversaciones mantenidas por Graciano Granja con amigos o desconocidos sobre la política o los políticos españoles tuvieron lugar en esos días sigo preguntándome por el sentido que tiene su inclusión, ¿ adoctrinamiento?, cuando en realidad puede disgustar a muchos potenciales lectores.

A pesar de todo esto tengo que reconocer que el libro es muy recomendable para todos aquellos que hayan pensado en algún momento emprender tan valiente camino pero también para quienes, como yo, decidan hacerlo desde la comodidad del sofá. Mi admiración, por supuesto, por el valor y la determinación de aquellos que, como Graciano Granja, dejaron atrás la primera juventud y aun así acometieron el reto. Quizá en un futuro yo haga lo mismo… ¿Quién sabe?

Los pueblos más bellos de Italia ¿A qué esperas para conocerlos?

¿Cuáles son los pueblos más bellos de Italia?  Es posible que el título pueda sonar categórico, que dé lugar  a tribulaciones sobre si son los que están o están los que son pero, sin atreverme a suscribir la afirmación que contiene, puedo asegurar que los pueblos que aparecen en la guía de tan selecto club no están exentos de belleza, interés y encanto.


Allá por el año 2001, en un intento no sólo de promocionar turísticamente determinadas poblaciones que quedaban al margen de los circuitos ofrecidos por las agencias, sino de preservar y revalorizar su patrimonio cultural y artístico, nace este “club” de los pueblos más bellos de Italia, a semejanza de los que ya funcionaban en otros países – véase Francia con “les plus beaux villages”-. Aunque debo decir que este propósito queda ya superado pues algunos de los pueblos que forman parte de esta asociación, esos pequeños lugares en los mapas que siempre me han gustado, se incluyan en una lista o no, se han convertido también en algunos de los más visitados y turísticos.

La primera vez que encontré el distintivo de “I borghi piú belli” fue en mi visita a Poppi, inmerso en las montañas del Casentino, en una de las zonas menos visitadas de Toscana. Vaya por delante la observación  de que traducir Borghi como pueblos no es del todo correcto. En la pasada edición del World Travel Market de Londres tuve la oportunidad de asistir a una rueda de prensa de esta asociación. Insistieron en que no se tradujese como los pueblos más bellos de Italia ya que el Borgo (un término “inventado”) se caracteriza por tratarse de poblaciones amuralladas en las que se conservan edificios nobles, de gran valor artístico o histórico.

Scarperia, en el Valle de Mugello; Buonconvento, cerca de Siena; Sovana y Pitigliano en la provincia de Grosseto, son algunos de los nombres que figuran y que merecen sin duda alguna el distintivo de los pueblos más bellos de Italia, y una parada en nuestro viaje, aun cuando ello suponga sustituir algún destino en el itinerario previsto. Recorrer los nombres propios que figuran en esta guía- ya está disponible la última edición 2017 – puede ser una buena manera de conocer esa “otra Italia” y una excusa perfecta para regresar siempre que se pueda.

Sin haberlo previsto de ningún modo, únicamente fruto de la casualidad,  en el verano de 2011 tuve la oportunidad de visitar algunos de los considerados “i borghi più belli”. Unos al norte, en la región de Liguria, y otros en el centro del país, en la  de Umbría. Curiosamente tanto una como otra  no son regiones muy extensas, si no me equivoco Umbría es una de las más pequeñas de todo el país, y sin embargo en ellas se concentran un buen número de los pueblos más bellos de Italia.

Tellaro es apenas un punto diminuto en el mapa, asomado literalmente al mar, en el extremo oriental del Golfo de la Spezia. Apenas accesible con un reducido servicio de transporte marítimo, o tras un breve pero fatigoso recorrido en autobús desde Lerici,  ofrece una imagen inconfundible con sus fachadas en tonos ocre y la torre del campanario de San Giorgio.

Su orografía, especialmente su costa accidentada y rocosa, sirvió de refugio a los habitantes de las poblaciones vecinas ante los ataques de piratas sarracenos, aunque circule la leyenda de que fue el “pulpo campanero” el verdadero héroe de la historia. Comienza así…

Erase una vez, hace cientos y cientos de años, en un pequeño pueblo hecho de casitas de colores aferradas a una empinada colina sobre el mar…
El mar , en aquel tiempo, no era un lugar seguro. Estaban, de hecho, los terribles piratas sarracenos. Llegaban de noche, silenciosos como fantasmas, sobre sus velocísimas naves. Robaban todo aquello que se podía robar y destruían todo aquello que se podía destruir…
Por este motivo, en todos los pueblos de la costa por la noche había siempre un hombre de guardia sobre el campanario de la Iglesia, dispuesto a tocar la campana para dar la alarma apenas apareciese por el mar cualquier barco de vela sospechoso…

Tras esta breve traducción libre, si queréis saber como sigue la historia, tendréis que leer “El polpo Campanaro” de Beppe Mecconi, un delicioso cuento para niños que recoge la leyenda más famosa de Tellaro.

El asunto del pulpo ha dado origen también a otra delicia, como lo es el plato más típico del lugar, “polpo alla tellarese”: cocido con patatas y condimentado con aceite del lugar, aceitunas deshuesadas y un picadillo de ajo, perejil, sal, pimienta y zumo de limón. El segundo domingo de agosto se celebra la tradicional “sagra del polpo”(algo así como la feria del pulpo) en recuerdo de la victoria ante el ataque de los sarracenos, gracias a la alarma que dio el pulpo gigante.

Tellaro se recorre en un abrir y cerrar de ojos, paseando entre sus callejones silenciosos y empinados,respirando la calma en el embarcadero, tomando un café en la pequeña terraza de un bar, sin apenas visitantes… un lugar perfecto para perderse y “desconectar”, gastando el tiempo con el deleite que produce la contemplación de las aguas azules del Golfo. Quizá aquí se cumple la premisa de una total ausencia de turismo de masas, pero bien pensado… sería posible que cientos de visitantes pudiesen discurrir entre sus callejones estrechos?

 

 

 

 

Desconozco si los habitantes de Tellaro echan en falta un mayor número de turistas , yo desde luego no. Observo a un grupo de mujeres que conversan en la mesa de al lado, poniéndose al día sobre sus vidas, de regreso al lugar de su infancia.

No muy lejos de allí se encuentra otro de esos lugares de gran belleza y singularidad, que merece sin duda alguna su pertenencia a la lista de pueblos más bellos de Italia. Si les Cinque Terre se han convertido por mérito propio, y por su gran riqueza natural, en Patrimonio de la Humanidad, entre ellas destaca sin duda alguna la población de Vernazza.

Desgraciadamente, el  25 de Octubre de 2011 unas terribles inundaciones sepultaron tan hermoso lugar bajo el lodo, entre los restos de los muros derruidos de las casas y los árboles que la lluvia arrancó montaña arriba hasta llevarlos a desembocar en el mar. Las imágenes eran demoledoras y las lágrimas se me saltan recordando ese lugar en el que me senté, con los pies sumergidos en las aguas cálidas y limpias, el estanco en el que compramos una postal, en la que escribimos: aquí se encuentra el paraíso… un paraíso que la naturaleza furiosa destruyó, irreconocible en las fotos del “antes y el después”.

Poco a poco las poblaciones vecinas, mucho menos afectadas, se recuperaron: se abrió la línea ferroviaria, el Sendero del amor (que años más tarde ha vuelto a cerrar debido también a los desprendimientos causados por lluvias torrenciales) y los turistas volvieron.

En aquellos duros momentos, autoridades locales y gente de todo el mundo, entre ellos el periodista de viajes Rick Steves, no cesaron en sus llamamientos a la solidaridad, con distintas iniciativas. A través de una página web se podía consultar que negocios y establecimientos estaban abiertos o que iban a reanudar su actividad en breve.
Recuerdo consultarla y leer entre ellos el de “Il Pirata delle Cinque Terre” con un desesperanzador “uncertain”. De cualquier modo, la mejor contribución en aquel momento fue visitar las poblaciones de Cinque Terre, especialmente Vernazza, para que sus habitantes  recuperasen sus casas, sus negocios y sus vidas, para volver a mostrar al mundo porque es, sin duda alguna, uno de los pueblos más bellos de Italia.

Entrevista con el bloguero: Bo de ‘El mundo Ok’

Bo, Bo Saldaña, El mundo OK

¡Bienvenidos a la nueva sección “Entrevista con el bloguero”! Donde una vez al mes charlaremos con algún blogger o youtuber de viajes y les pediremos que nos cuenten un poquito más de sus experiencias. Para nuestra primera entrega tenemos el placer de contar con la presencia de Bo Saldaña, de “El mundo OK”.

 

Bo, Bo Saldaña, El mundo OK, Bo Saldaña el mundo ok

 

Para los lectores que no te conozcan, cuéntanos un poco más sobre ti

Según mi pasaporte soy Bo Saldaña, iquiteño de nacimiento y actualmente según mi empadronamiento, mi residencia es en Málaga. Alguna vez los Recursos Humanos fue mi background y donde aprendí mucho. El tema del blogging ha sido para mí, un tanto casual, empujado por la familia y amigos. Y aprendiendo estoy cada día en este mundo digital tan cambiante.

 

¿Qué fue lo que te hizo decidirte para abrir tu blog?

Ante la insistencia de miembros de mi familia y amigos. Ellos muchas veces me han despertado y fortalecido la idea en la mente sobre el blog. Tras pensarlo, abrí el blog a inicios del 2015 y aquí vamos en la carrera.

 

Si tuvieras que quedarte sólo con uno de los destinos que has visitado, ¿Cual sería y por qué?

Es una pregunta con algo de trampa jajaja. Yo me quedaría con todos y cada uno, soy muy enamoradizo de casi cada destino y esto no me hace mojarme como debería.

Aunque Jordania me ha gustado mucho, porque el desierto de Wadi Rum, me dio un gran ejemplo de vida. Me hizo sufrir un poco para entender a los demás, a ver las necesidades de los demás. Pasé un frío cargado de emociones, que no deseo a nadie, pero esos pequeños detalles hacen que mires la vida de otra forma.

¿Hay algún destino que todo el mundo ame y creas que está sobrevalorado? ¿Y alguno al que todo el mundo ha ido y tu aún no?

 

Cada uno vive un destino de una forma diferente, hay destinos que a otros gustan y a mí no (por el momento). No pretendo conocer cada ciudad o pueblo que exista en el mundo. Ojalá, pero me faltarían, no sé cuántas vidas para hacerlo.

Muchas veces la sobrevaloración lleva consigo hacerse muchas expectativas, para mí mantener un punto de equilibrio entre la ilusión y la realidad es vital. No traspasar esa línea delgada. Después vienen las desilusiones.

Mantener una ilusión por algo sin exagerar en expectativas es importante en mis viajes. Y dejarse sorprender resulta muy gratificante también.

Un lugar al que me gustaría ir es la Antártida, es mi sueño desde hace ufff. ¿Lo lograré algún día? Espero que sí. La ilusión la tengo y está latente sin exagerar en expectativas.

Si sólo pudieras meter 3 cosas en tu equipaje, ¿Cuáles serían?

Mi pasaporte, cartera y un móvil. Con estos 3 elementos podría viajar y trabajar desde donde sea.

Durante tus viajes, ¿Hay alguna actividad que te inspire especialmente o que se repita en todos tus viajes?

 

Cada vez hago menos fotografía y más vivo los destinos. Sigo haciendo fotos, pero de momentos especiales, antes fotografiaba todo lo que se movía, ahora voy con calma. Igual sigo haciendo muchas fotos.

Trato de averiguar un poco más que antes sobre cosas más locales, productos y sobre todo me meto mucho en la gastronomía, no concibo un viaje sin comer bien. Es probar una buen trozo del alma del destino.

¿Cuál es tu gastronomía del mundo favorita?

Hay muchos destinos ¿Me dejas decir más de una? Gracias…

Perú, España, Tailandia, Reino Unido, México… y paro que ya me está entrando un “hambre” de los grandes.


Si tuvieras que escoger entre 1 año sin viajar o 1 año sin escribir en el blog, ¿Cual escogerías y por qué?

 

Podría escoger un 1 año sin escribir, porque viajando 1 año, tendría más cosas que contar luego. Puedo concebir mi vida ahora mismo sin escribir, pero no sin viajar aunque sea un viaje al supermercado jajajaj.

En una escala del 1 al 10, ¿Cuánta importancia le das al dinero a la hora de viajar?

 

8, el dinero te permite hacer muchas cosas, darte caprichos, hacer muchas experiencias, por eso me gusta trabajar para poder ahorrar y viajar. Ir a mi aire, aunque el dinero no lo es todo, es importante para viajar.

 

Cuéntanos alguna anécdota de alguna situación graciosa o rara que te haya sucedido durante un viaje.

 

Jajaja. Me pasa mucho con el idioma, aunque tenga un nivel adecuado de inglés, a veces no suelo comprender algunas cosas y menos en países que no lo hablan.

Una vez una amiga en Londres me pregunta que como se dice “saugage dog” en español. Mi respuesta fue “perro salchicha” y ella me dice que el traductor le dice “perro chorizo” y me parto de la risa.  Cosas simples que me divierten y afirman que la vida no es complicada, es tan fácil de vivirla.

 

Si tuvieras que escoger otra profesión que no te permitiera viajar nunca más, ¿Cuál escogerías?

 

Creo que sería bombero. O crear un personaje para robar sonrisas desde casa. Jajaja ¿Te vale esa respuesta?

A caribbean selfie 😃 @westincancun #Cancun #ElMundoOk 😍✈️🌎

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Si tuvieras que dar algún consejo a las personas que se están iniciando en el blogging de viajes, ¿Qué les dirías?

 

No perder la esencia, aunque este mundo digital es cambiante, eso es lo que les puede diferenciar de otros. Tratar de escribir para un público afín acorde con los valores, definir un plan, aunque sea pequeño e ir adaptándolo. Que las oportunidades hay que buscarlas, saber gestionarlas y sobre todo disfrutarlas.


¡Muchas gracias por tu tiempo!

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La Costa Amalfitana: desde Sorrento a Positano y Amalfi, buscando a Marcello

Me he lanzado cuesta abajo nada mas apearme del autobús que, desde Sorrento y cargado de turistas, nos ha llevado a Positano, recorriendo las curvas vertiginosas de la Costa Amalfitana. He gritado: Marcello, Marcelloooo… entre risas, emulando a Diane Lane en “Bajo el sol de la Toscana”, esperando que el guapísimo italiano se asomase a un balcón que no consigo localizar. Así que decido bajar hasta la playa con la esperanza de encontrar aquel bar que regentaba su familia… pero solo encuentro restaurantes caros.
Antes, no obstante, no me he podido resistir a la foto junto a la baranda, la misma en la que Marcello decía aquello de…”Francesca, hay alguien para ti…” el vaporoso vestido blanco agitado por el viento, con el mar al fondo y la imagen de la cúpula de la Iglesia -la de la Assunta- con sus azulejos de color verde brillando bajo el sol.

Ahora repaso las fotos de nuestro viaje a la Costa Amalfitana y vuelvo a visionar el film. Como en un juego, intento buscar las diferencias: las mismas calles empinadas de Positano, flanqueadas por casitas pintadas de blanco, por cuyos balcones y terrazas asoman esplendorosas las buganvillas. Perfectas para recorrerlas sobre una vespa, sorteando a los curiosos que deambulan entre las tiendas para turistas, esas en las que venden cerámica pintada a mano, en tonos amarillos, como los motivos que la decoran, los limones, los famosos limones de Sorrento ¡Caramba!- exclamo desde el sofá de mi casa- ya se donde vive Marcello. Es lo que tiene observar un lugar a través de la cámara, como en el cine, uno nunca sabe si es real o simple atrezzo.

 

A Positano le ocurre lo que a muchas personas, que sin ser extremadamente bellas, resultan enormemente fotogénicas. Unos ojos azules, como el mar de Positano; un defecto apenas imperceptible que se pasa por alto en el conjunto armonioso del rostro; una luz especial; un perfume, otra vez el del mar que nos acompaña desde que hemos llegado, o el de las glicinas que cuelgan graciosas sobre un porche… Y así no se advierten algunos rasgos que la afean, como los techados de uralita junto a algunas casas, y las tupidas redes que cubren los huertos de limoneros- luego he sabido que para protegerlos del  sol- que ofrecen una imagen poco atractiva, sobre todo vistos desde lo alto, mientras nuestro autobús gira, vertiginosamente, en las últimas curvas justo antes de detenerse.

A ras de suelo todo resulta distinto. Siguiendo el larguísimo y serpenteante Viale Pasitea se alcanzan las callejuelas del pueblo, donde el aroma a limón es inconfundible: caramelos de limón, velas perfumadas, la apetitosa “delizia” que se vende en todas las pastelerías y, como no, el famosísimo limoncello, realmente bueno, distinto a cualquiera que se haya probado antes. Y un cierto bullicio, no demasiado agobiante- ¡No quiero pensar como será en verano!- de visitantes, que se confunden con la gente del pueblo que, en Viernes Santo, acompaña una procesión.

Abajo, sobre la arena de la playa, se trabaja para preparar la temporada: casetas donde alquilar embarcaciones, tumbonas o sombrillas… sin embargo la mejor vista de este mar se obtiene desde cualquiera de las terrazas de los hoteles que hay en Positano. Son pequeños establecimientos de aspecto sencillo, aunque la inmensa mayoría lucen 4 estrellas, las que otorgan una comodidad oculta a los ojos de extraños y el privilegio de ver el azul -cielo azul, mar azul- cada día al levantarse.

Guiados por el sentido común, nos alejamos de la playa y sus restaurantes pegados al mar para buscar alguna pequeña trattoria en la parte alta. No llegamos a contar las escaleras, pero creo que son alrededor de 400, por entre las que se abren ventanas al mar, pequeños callejones que dejan entrever retazos de horizonte.

Nos resulta complicadísimo encontrar uno de esos locales de comida a buen precio, ya que en Positano abundan los “Ristorantes”. Al menos la comida es buena- la fritura de calamares y gambas es excelente, al igual que la pasta con marisco- pero, a pesar de que hay muchas mesas vacías, veo demasiados turistas extranjeros y creo que ningún italiano entre los comensales. Seguramente lo mejor ha sido comer en la calle, bajo un entoldado, y disfrutar del limoncello al acabar.

El camino en dirección a la parada del autobús resulta duro después de la comida, pero nos permite encontrar la pequeña Iglesia dedicada a Santa Caterina, reconstruida por última vez en los años treinta y cuyo altar es lo único que queda de la estructura original, del S. XVIII.

El trayecto entre Positano y Amalfi no es apto para todos los estómagos y tan sólo la visión del panorama desde el autobús, que no circula a más de veinte kilómetros por hora, nos distrae durante el serpenteante recorrido. Durante el viaje -casi 50 minutos para completar 17 kilómetros- no nos abandona una continua sensación de vértigo, situados al borde del abismo, tan cerca del precipicio. La Costa Amalfitana es abrupta. Desde la ventanilla, vemos las rocas afiladas sobre las que tememos caer, tanto que cerramos los ojos de vez en cuando, como en una de esas atracciones de feria.

Intento no perder detalle, aprovechando las paradas que tiene que hacer el autobús para dejar paso a los que realizan el trayecto en sentido contrario o para sortear los vehículos aparcados en tantos miradores, puntos estratégicos desde los que obtener las mejores fotografías de la Costa Amalfitana. Así que resulta imposible que pase desapercibido un pequeñísimo pueblo, con sus casas enclavadas dentro de la roca, como uno de esos “pesepres” napolitanos. Un lugar curioso y lleno de encanto, merecedor sin duda del distintivo de “I borghi piú belli d’Italia” que descubro rápidamente… Furore – anoto en mi teléfono móvil , el método infalible contra la mala memoria-. Y del otro lado, el mar.
Busco rápidamente en la maraña de internet y me sorprende de nuevo. En la web del municipio leo:
” Furore, il paese che non c’è…”(el pueblo que no existe).
Merece la pena detenerse a leer con detenimiento, y anoto este lugar en esa lista donde etiqueto “lugares donde perderse”, aunque me asalta la duda : ¿Será posible disfrutar de la calma en medio de una de las rutas más turísticas de Italia?.
Al llegar a Amalfi tengo una extraña sensación, algo así como dicen los franceses un “dejà vu”. Y es que, una vez abandonamos la explanada junto al mar, donde paran todos los autobuses y se encuentra el parking, y nos dirigimos hacia el centro, me parece atravesar otra puerta, la de Monterosso al Mare en Liguria – que tan sólo unos meses antes habíamos visitado. Pero la sensación se desvanece en cuanto llegamos a la Piazza, en la que la impresionante fachada del Duomo, con su larguísima escalinata (hay quien afirma haber contado uno a uno hasta 99 escalones), nos hace elevar la vista y contemplar atónitos los reflejos, sobre los mosaicos dorados de su cielo, con la luz de la tarde.

La Catedral de Amalfi es un fiel reflejo de su historia; construida en el siglo IX, sufrió numerosas transformaciones, fue destruida y reconstruida, y aglutina por ello una variedad de estilos, como el árabe o el normando – por quienes fue conquistada la que fue la primera República Marinera de Italia- y posee un campanario de estilo románico. Pero, cuestiones arquitectónicas aparte, subyuga y sorprende encontrarla en medio del entramado de callejuelas que conforman el lugar. Como un testimonio de gloriosos tiempos pasados, el conjunto monumental de la Catedral- consagrada a San Andrés- incluye además el bellísimo Claustro del Paraíso, la Basílica del Crucifijo y la Cripta, en la que reposan la cabeza y los huesos del Santo.

Pero es el Claustro el lugar que mayor emoción me transmite, quizá por el silencio, quizá por la luz que a estas horas de la tarde se filtra entre los bellísimos arcos entrelazados, que descansan sobre 120 finas columnas dobles, herencia de la cultura oriental, por el color blanco, simple y puro, que permite reposar a nuestros ojos y seguramente a nuestras almas. No en vano, el llamado Claustro del Paraíso es el antiguo cementerio de los nobles de Amalfi, y en él se conservan algunos sarcófagos bellamente tallados.

Una vez reconfortado el espíritu, lo mejor es disponerse a recorrer sus calles, entre tiendas de souvenirs y productos típicos, donde se puede descubrir el secreto del presunto ardor amoroso de los amantes italianos: “la viagra natural”. Se ofrece en numerosos puestos y no es otra que la guindilla – el peperoncino- presente en tantas recetas tradicionales.

peperoncino, puesto de peperoncino en amalfi, guindillas frescas

Después de callejear, una buena opción es pasear sin rumbo a lo largo del “lungomare” y esperar la puesta de sol. Impaciente, mientras tanto, yo sigo buscando:
– Marcello, Marcellooooooo…

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Un gran viaje, todo lo que necesitas saber para organizarlo

¿Soñando con un gran viaje? ¿Dispuesto a embarcarte en la aventura? Entonces no dejes de leer esta reseña que escribí (en mi antiguo blog) hace ya algún tiempo, sobre la primera edición de “Cómo preparar un gran viaje”. En 2016 se publicó la segunda edición. Os recomiendo leer este post hasta el final (hay sorpresa)

Reseña de la primera edición de Cómo preparar un gran viaje

Decía así:

Si estás leyendo este blog, con toda probabilidad, serás alguien a quien le gusta viajar. Seguramente habrás hecho en tu vida algún viaje, tal vez muchos; cercano o lejano,  breve o, si eres afortunado, extenso en el tiempo… Si te encuentras entre ellos no me cabe duda que en alguna ocasión has soñado con hacer un gran viaje; ponerte el mundo y la vida “por montera” y partir hacia ese destino que en ocasiones se te antoja inalcanzable, mientras suspiras diciendo: algún día…

Pero no desesperes. Otros lo hicieron mucho antes que tú- y que yo- y algunos, como Itziar Marcotegui y Pablo Strubell, viajeros infatigables, nos ofrecen un buen montón de consejos en su libro “Cómo preparar un gran viaje”, recientemente autopublicado.

Aun para quienes viajan, o viajamos, de forma más o menos habitual plantearse un viaje de varios meses puede suponer un gran quebradero de cabeza. Para todos ellos- nosotros- la lectura de este manual resultará muy útil y clarificadora.
El libro está bien estructurado, con explicaciones muy sencillas sobre cada uno de los aspectos a tener en cuenta en un proyecto como el de hacer “un gran viaje” (transporte, alojamiento, visados y otros trámites…).

Pablo e Itziar son viajeros experimentados, y por tanto sus opiniones mucho más “autorizadas” que la mía, pero debo decir que difiero de aquello que exponen al afirmar que cualquiera puede hacer un viaje de este tipo y que, por tanto, esta guía es “para todo el mundo”. Seguramente  muchas de sus recomendaciones sean válidas para cualquiera que se inicie en la experiencia, totalmente adictiva, de viajar. Pero sinceramente opino que es necesario un cierto bagaje, estar algo “curtido” o “bregado” antes de emprender un proyecto como el que plantean.

Especialmente útiles me parecen las indicaciones que hacen referencia a trámites de visados, fronteras y aduanas, quizá porque me resultan los más engorrosos. Aunque en el libro no se hace referencia a paises en concreto, las experiencias de Pablo e Itziar y los pequeños “trucos”que nos ofrecen para solucionar problemas resultan muy interesantes.

Por otra parte, debo decir que su planteamiento – 1º escoje la fecha para tu viaje, 2º escoje el destino, 3º calcula el presupuesto- no siempre es aplicable.

La primera vez que viajé por mi cuenta fue gracias a un bote de café instantáneo. Que nadie piense que tuve la fortuna de ganar ese “sueldo para toda la vida” que publicitaba una conocidísima marca. Sin embargo, me obsequió con un pequeño objeto que desató en mi una auténtica fiebre viajera. Era una tapa de color verde con una ranura. Agotado el café soluble, esta tapa de regalo lo convirtió en una hucha, en la que comencé a guardar, cual hormiguita, todo lo que pude arañar al presupuesto doméstico. Cada vez que abría el armario de la cocina lo miraba, contaba y recontaba, quizá con la absurda esperanza de que durante la noche su contenido se hubiese multiplicado.

Una vez calculado el presupuesto del que podía disponer comencé a indagar sobre los destinos  que más me apetecían. Descarté alguno porque el alojamiento excedía mis cálculos; también cambié el medio de transporte elegido, renunciando al avión y al coche de alquiler para viajar con el mío.

He rememorado todo esto mientras leía “Cómo preparar un gran viaje” pues se plantean este tipo de reflexiones a la hora de tomar tantas decisiones, y sobre tantos aspectos, en la organización de nuestro periplo. En mi caso puedo decir que el presupuesto condicionó el destino, y sobre todo la duración del viaje. Sobre la fecha no cabía decisión posible pues se limitaba, como siempre, a nuestro periodo vacacional.

Aquel viaje, que fue el primero de muchos otros, fue además un viaje familiar- niña incluida- y sobre éste y otros modos de viajar (solo, en pareja, con niños…) también ofrece el libro un gran número de consejos y experiencias viajeras.

Si en algo estoy totalmente de acuerdo es en afirmar que hay un viaje para cada uno de nosotros, sin exclusiones. Tan solo es necesario un poquito de ese “espíritu viajero”. También en aquello de que “un gran viaje” es aquel que cambia para siempre nuestras vidas, independientemente de que dure un mes o un año; de que atravesemos montañas y desiertos o  que maltratemos nuestros pies sobre el asfalto, bajo la sombra “amenazante” de los rascacielos.

Conozco a algunas personas a quienes un viaje les ha cambiado la vida. Mi querida amiga Leonor ha volado hasta Uruguay y Argentina, donde ahora se encuentra. Ha emprendido un viaje no sólo de kilómetros sino también de sensaciones y experiencias, que seguramente llenarán las líneas y páginas de algún libro, pero sobre todo de su propia vida.

El bote de café con la tapa verde tiene una nueva dueña. Hace poco mi hija cumplió veinte años y, harta de devanarme los sesos en busca de un regalo original con que sorprenderla, envolví cuidadosamente el bote, con una pequeña aportación en su interior. Ahora es ella la que atesora y mira el tarro de cristal, y proyecta escapadas con sus amigos.

En cuanto a Pablo Strubell  e Itziar Marcotegui, son los culpables de que tras la lectura de “Cómo preparar un gran viaje” sienta un nudo en el estómago, una enorme desazón, un hormigueo que me recorre todo el cuerpo. Y es que, ya lo decía Paul Theroux, “un viajero es aquel que se siente descontento con la idea de estar en casa”.

Para finalizar…

Cosas de la vida. En estos días precisamente  se celebran las Jornadas de los grandes viajes, en las que Pablo Strubell tiene mucho que ver. Lo que quizá no imagine ni él, ni nadie, es qué fue de la heredera del bote de café soluble. ¿Lo adivináis? Es la creadora de este blog.

Recetas del mundo: Capitulo II – Tailandia y el Curry con leche de coco

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El curry y la leche de coco son como el día y la noche, el yin y el yang, el blanco y el negro. Parece mentira como dos ingredientes tan distintos puedan complementarse tan bien. Y lo mejor de todo… ¡Es que puedes cocinar cientos de recetas! Así hoy he decidido traeros dos recetas con curry y leche de coco.

Creo que no es la primera vez que me declaro fan de la cocina asiática en general… pero lo del curry está a otro nivel, creo que podría llegar a desayunar cereales con curry alguna vez…

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Para quien no lo sepa, el curry en si, no es una especia, sino un conjunto de especias que varía en base al país y,  a veces, incluso a la región en la que se prepare. Así, un curry japonés no tendrá nada que ver con uno thai, indio o arábico. La base suele ser cúrcuma, pimienta, nuez moscada, gengibre, azafrán, canela… pero como mencioné antes, cada región tiene sus variaciones. Además tiene muchísimos beneficios para la salud.

Lo bueno del curry es que va bien con prácticamente todo: Carnes, mariscos, verduras… para hoy he seleccionado una receta de pollo y otra de gambas, pero podéis adaptarlas perfectamente para crear un curry vegetariano. En concreto son dos recetas con curry y leche de coco, cuyo uso está muy extendido en la gastronomía Tailandesa. ¡Poneos el delantal y nos vemos en los fogones!

 

GAMBAS CON CURRY, LECHE DE COCO Y ESPINACAS

 

 

INGREDIENTES

  • 500 gr. de gamba o gambón

    Yo compro los gambones congelados en Mercadona (Ojo, no los que vienen pelados ya, sino los que venden en la parte de pescadería fresca)

  • 1 Cebolla grande

  • 300 gr. de Espinaca fresca baby

    En Mercadona hay bolsas de espinaca fresca en la sección de ensaladas. Si no encontráis fresca también se podría usar congelada.

  • 200 ml. de leche de coco

  • Curry en polvo o tableta

    El curry en tableta lo encontraréis en tiendas de alimentación asiática

 

PREPARACIÓN

La preparación de este plato es muy sencilla y no nos llevará mas de media hora.

Primero vamos a picar la cebolla en trozos pequeños (También podéis hacerla en trozos más grandes si queréis hacerla salteada para que quede crujiente como cuando cocináis en wok) y la pondremos a pochar a fuego lento.

Mientras la cebolla se cocina, vamos a pelar las gambas y a quitar los intestinos para que no amarguen. Cuando la cebolla esté casi lista añadimos las gambas a la sartén y las marcamos bien por ambos lados.

Cuando las gambas estén cocinadas por fuera las retiramos a un plato y reservamos para más tarde, ya que si las dejamos durante toda la cocción se pasarían.

Es hora de añadir la leche de coco y el curry. Primero añadimos la leche, removiendo todo bien para que quede fluida (Se suele solidificar dentro de las latas). Si ha quedado muy espesa y vamos a usar curry en tableta, podemos añadir un poco de leche normal, ya que el curry en tableta espesa bastante.

La cantidad de curry depende de cada uno, a más cantidad, más sabor. Tened en cuenta que la leche de coco endulza bastante, por lo que yo utilizaría un curry que tenga un punto de picante. También podéis experimentar y mezclar un curry dulce y uno picante. La dosis recomendada es de 1 cucharada sopera y de ahí pues ya vais calculando según vuestros gustos.

Cuando echemos el curry rebajamos el fuego para que la leche no se consuma rápidamente. El curry en tableta hay que removerlo bastante para que se deshaga, yo os aconsejo que antes de echarlo lo troceéis bastante.

Un vez esté bien mezclada la leche con el curry subimos el fuego y añadimos las espinacas, le damos unas vueltas, volvemos a añadir las gambas y cocinamos todo junto durante unos minutos para que se amalgamen todos los sabores. Y ya está, ¡Solo nos queda servir y comer! ¡Que aproveche!

TALLARINES DE ARROZ CON POLLO AL CURRY, LECHE DE COCO Y VERDURAS

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Y llega el turno de una de mis recetas favoritas. Me aventuraría a decir que cocino esta delicia al menos una vez a la semana. Y es que, al igual que la receta de gambas, este plato es muy sano, nutritivo y fácil de preparar. ¡A por ello!

 

INGREDIENTES

  • 500 gr. de Pechuga de pollo

  • 1 Cebolla mediana

  • 1/2 pimiento rojo

    Podéis ponerlo entero si el pimiento no es muy grande

  • 1 pimiento verde

  • 1 Zanahoria grande o 2 pequeñas

  • Otras verduras

    Esta receta acepta una gran variedad de verduras, yo también le suelo poner setas shitake o champiñones, brotes de soja y brotes de bambú.

  • Guindilla cayena

    Si es fresca mucho mejor

  • 200 ml. de Leche de coco

  • Curry en polvo o tableta

  • 250gr. de tallarines de arroz

 

PREPARACIÓN

Primero vamos a trocear todas las verduras y la carne. El pollo lo podéis cortar a tiras finas o a taquitos. para esta receta prefiero dejar las verduras más grandes: La cebolla y los pimientos los corto a cuadraditos de unos 2cm de ancho y la zanahoria la corto a la mitad y después a rodajas. Las setas, el bambú y los brotes de soja los dejaremos para el final, porque es lo que menos tarda en cocinarse.

Preparamos una sartén con aceite y ponemos el fuego a una intensidad media. Echamos las verduras y las tapamos para cocinarlas un poco y que se ablanden pero sin llegar a pocharse, pues nos interesa que se queden bastante crujientes. Junto a las verduras añadimos las guindillas, para que vaya soltando picante ya desde el principio.

En otro fuego ponemos a hervir una olla con agua para los tallarines. Es importante coordinar el tiempo de la pasta y de las verduras para que no se nos pase. Tardan en cocer unos 8 minutos, intentad dejarlos más bien al dente ya que luego se terminarán de hacer junto al resto de ingredientes. Sinceramente no es muy fácil encontrar este tipo de pasta, tendríais que buscar en tiendas de alimentación asiática o comprarlos por internet (Son los mismos que se utilizan para preparar Pad Thai). En caso de que no los encontrarais, un buen sustituto podría ser arroz jazmín o basmati.

Cuando los pimientos, la cebolla y la zanahoria se hayan cocinado un poco por dentro, subimos el fuego y añadimos el pollo. Es importante que la sartén esté bien caliente para que el pollo no se nos quede blandengue, la pechuga tiene que quedar bastante tiesa y muy dorada por fuera. También es importante que cocinéis todo en una sartén de bastante diámetro, para que el pollo tenga espacio. Si lo apelotonáis todo en una sartén pequeña, se cocerá y el pollo no cogerá la textura que queremos.

Cuando el pollo se nos haya dorado bien por fuera, añadimos las setas, los brotes de bambú y la soja. Es importante que desde este momento salteemos constantemente, ya que los brotes de soja tienen que quedar lo más crujientes posible y en un descuido se nos pueden pasar.

Para este momento los tallarines ya deberían estar listos. Apartamos las verduras del fuego mientras escurrimos el agua e incorporamos la pasta.

Le damos unas vueltas a la sartén para mezclar bien los tallarines de arroz con el condimento y que cojan todo el jugo que han soltado las verduras. A continuación añadimos la leche de coco y el curry.

Seguimos dandole unas vueltas a fuego alto y en cuestión de minutos ya está listo. Una receta económica, sana y deliciosa. ¡Que aproveche!

 

Si os han gustado estas dos recetas con curry y leche de coco, ¡Animaos a prepararlas y enseñadme vuestros platos en los comentarios o en redes sociales! ¿Qué tipo de cocina os gustaría ver en el siguiente capítulo? Soy toda oídos.

 

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La Capilla di Vitaleta, la foto más famosa de la Toscana

Ilustra la portada de guías de viaje, aparece en primer plano en las búsquedas de imágenes de Google, la encontraréis en cualquier libro sobre la Toscana y en muchas películas  rodadas en estas tierras…os hablo de la Capilla de Vitaleta.

Existen otras pequeñas Capillas como ésta, y las podréis ver recorriendo las serpenteantes carreteras rodeadas de colinas, pero Vitaleta se ha convertido sin duda en un icono de la Toscana. La Capilla entre cipreses, inmutables con el cambio de estación.

Ha sido inmortalizada por grandes fotógrafos, Andrea Rontini, Stefano Caporali… (por cierto, de nuestro curioso encuentro con el primero en su galería de Castellina in Chianti os hablaré en otra ocasión) y por miles de personas que han quedado cautivadas por este lugar único.

Me resulta muy difícil transmitir  todo lo que la visión de este lugar nos produjo, y es que en este caso aquello de que “una imagen vale más que mil palabras” no es del todo cierto. Por muchas fotos que veamos no es posible hacerse una idea, hay que estar allí para abarcar con la mirada ese amplio paraje casi desierto, donde las colinas se suavizan todavía más si cabe, y que mantiene la misma calma desde hace siglos.

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La primera vez que divisamos la Capilla de Vitaleta hacíamos la ruta que va desde Montalcino hasta Montepulciano, dejábamos atrás San Quirico d’Orcia para dirigirnos a Pienza y nos dimos de bruces con esa imagen que tanto habíamos visto mientras preparábamos nuestro viaje. Es complicado encontrar un lugar donde parar el coche cuando transitas por las estrechas carreteras de la Toscana, pero lo hicimos…era el mes de agosto y el paisaje nos resultó impactante. El color de las colinas en verano las convierte en una serie de ondulantes dunas, resulta árido, duro, como si de un desierto se tratase… sólo la presencia de los cipreses te reconcilia con la naturaleza.

La segunda vez que visitamos este paraje era a finales de marzo. La visión que nos ofrecía era radicalmente distinta y las colinas eran de un verde imposible. Las nubes proyectaban su sombra sobre los campos de grano y los hacían “bailar” ante nuestros ojos. Esta vez no nos conformamos con tomar unas fotos desde la carretera, y a pesar del cartel de “propiedad privada” decidimos bajar por aquel camino. Nos cruzamos con un coche y preguntamos si se podía acceder hasta la Capilla por allí. Resultó ser el propietario de un agroturismo, cuya propiedad estábamos “invadiendo”, quien nos indicó que hasta la misma Capilla no… ¡sólo faltaba! pensé. Aparcamos delante de su casa, y nos adentramos en el camino ligeramente embarrado (en esos días había llovido, incluso nevado en otras zonas no muy lejos de allí). El viento era fresco, pues ese año (2008)  la primavera había hecho caso omiso del calendario y decidió que no era el momento de regalarnos temperaturas más suaves, así que se limitó aobsequiarnos con las lluvias frecuentes en la Toscana durante esa estación.

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Pensé que el relato de lo que vivimos ese día iba a resultar más sencillo, pero se me está haciendo muy difícil. Caminar entre la hierba que me llegaba hasta más arriba de las rodillas, respirar aquella paz profunda y llegar hasta la Capilla de Vitaleta para tocar sus muros… no es una cuestión de creencias religiosas, aunque en esta capilla apareció una imagen de la Virgen atribuída a Adrea della Robbia que actualmente se encuentra en la Iglesia de la Madonna di Vitaleta  en San Quirico d’Orcia. Se cree que la imagen se compró en Florencia en el S. XVI y que formaba parte de una Anunciación. La Capilla, como todo el Valle d’Orcia, está declarada patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, aunque me apena enormemente su deterioro.

Como decía, no se trata de creencias o no… en este lugar, simple y llanamente, uno se reconcilia con la vida o consigo mismo. Uno puede cerrar los ojos y escuchar el silencio infinito que todo lo envuelve, y aun así, privado de la visión, la imagen permanece.

Hace ya un tiempo, compré un libro cuyo título sería muy adecuado para este artículo, o quizá el autor hubiese debido incluir en el mismo este lugar de la Toscana. Se trata de “Lugares donde se calma el dolor”, de César Antonio Molina, y en su contraportada se puede leer:

” ¿Existen lugares donde estamos libres del dolor, donde no nos puede alcanzar la muerte? Acercarnos a ellos es entrar en contacto con espacios donde el tiempo se detiene a la manera de una especie de limbo a salvo de todo”…

Eso es exactamente de lo que estoy hablando… en este lugar en el que,  aunque os pueda sorprender, hay quien me ha pedido reposar para siempre.

 

5 aplicaciones de viajes para el móvil que harán tu vida viajera más fácil

Si hay algo que todos tenemos que admitir es que la tecnología ha hecho que nuestras vidas sean mucho más fáciles. Y lo mismo pasa en el ámbito de los viajes y el turismo: Ahora hay muchísimas aplicaciones de viajes que nos ayudan durante nuestras escapadas o aventuras, pero…

¿Os acordáis de cuando no existían los GPS? Dependíamos de esos terribles mapas de carreteras que pesaban más que un ladrillo, no siempre estaban actualizados y encima nos perdíamos más de una vez. Por no hablar de aventurarnos a ir a un país en el que no sabíamos ni una palabra en su idioma, pues en aquella “época” tampoco existía Google Translate.

Es por ello que cada vez que alguien me dice que tiene “miedo” de viajar por la posibilidad de perderse o no poder comunicarse, me río un poco… porque ahora, gracias a la tecnología, moverse es pan comido. Es por ello que he recopilado estas 5 aplicaciones para dispositivos móviles que harán tu vida viajera mucho más fácil.

MAPS.ME

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Que levante la mano el que alguna vez se haya quedado tirado en medio de una ciudad desconocida sin datos/wifi (Y por tanto, sin poder usar el GPS). A mi me ha pasado unas cuantas veces, y desde entonces siempre llevo en mi móvil la aplicación MAPS.ME

Esta aplicación tiene la ventaja de disponer tanto de mapa como de GPS offline, para que nunca más os perdáis. Antes utilizaba CityMaps2Go, pero tiene el problema de que sólo se pueden descargar 5 mapas en la versión gratuita.

Además, la aplicación te permite añadir pines a puntos de interés, restaurantes o tu hotel, por ejemplo. Muy cómodo si no quieres cargar con guías en formato físico.

TRAVELLO

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Travello es el Facebook de los viajeros. Al principio tenía serias dudas sobre la funcionalidad de esta app pero después de haberla utilizado, he cambiado totalmente de opinión.

Cuando activas el GPS puedes ver a otras personas que estén registradas en Travello a tu alrededor para entablar conversaciones con ellos (Es muy útil para pedir recomendaciones sobre el destino).

También tiene un foro incorporado donde la gente escribe sus reviews o preguntas, se organizan quedadas y walking tours gratuitos. Dispone de un sistema de grupos similar al de Facebook con distintas temáticas como: Blogs de viajes, fotografía, gastronomía…

Una de las cosas que más me gusta de Travello es que tiene un planificador donde puedes insertar tus próximos viajes y la aplicación se encargará de avisarte si hay alguna otra persona que viaje en tus mismas fechas.

Además puedes completar tu perfil conectando tu cuenta de Instagram. Una app muy completa, ¿No creéis?

XE CURRENCY

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Si eres de los que como yo, odias las matemáticas, estás de suerte: Calcular el cambio de moneda ya no te traerá más dolores de cabeza.

La aplicación es simple, tu insertas el importe, y te devuelve la cantidad en moneda local. Y ya está. Sin complicaciones y con el cambio actualizado constantemente. Es gratuita.

TRIPADVISOR

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Tripadvisor es ya todo un clásico de mi lista personal. Si sois como yo y le dais mucha importancia a comer bien cuando visitáis cualquier lugar, pero no seguís un itinerario a rajatabla y tenéis que improvisar, siempre podéis buscar algún lugar cercano en tripadvisor.

Tiene las mismas funcionalidades de la web (Podéis filtrar los resultados por precio, valoraciones, tipo de cocina…) pero además está disponible la descarga del mapa para utilizarlo offline, de modo que podéis consultar los restaurantes de la zona sin nisiquiera conectaros.

Es cierto que también está envuelta en cierta controversia, en cuanto a si las opiniones expresadas son ciertas o malintencionadas y más de un rifirrafe ha habido entre clientes o supuestos clientes y los propietarios, chefs o responsables de algún restaurante. Pero yo siempre digo lo mismo: ante la disparidad de opiniones sobre un local, haz un promedio. No puede ser que para unos sea tan bueno y para otros tan horrible.

 

FLIGHTSTATS

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¿Eres como yo y no puedes estar tranquilo sin conocer el estado de tu vuelo? Sobre todo cuando tengo que hacer escalas, me gusta tener todo controlado para no estar agobiada durante el tránsito. Flightstats te da toda la información de tu vuelo, desde la puerta por la que embarcarás y el horario preciso hasta la meteorología del aeropuerto o un tracking en tiempo real con vista satelital incluida. Muchísimas veces ofrecen información incluso antes que los propios aeropuertos, por lo que es muy útil para estar siempre al tanto de todo.

Estas son mis 5 aplicaciones de viajes para dispositivos móviles favoritas, aunque por supuesto suelo usar otras como Google Maps, Google Translate, Skyscanner… pero estas son las 5 que encuentro más útiles por diversos motivos. ¿Y vosotros, las habéis utilizado en alguna ocasión? ¿Conocéis  otras apps de viajes interesantes?