Los pueblos más bonitos de Italia

Por si os quedastéis con ganas de más, los pueblos más bonitos de Italia son la segunda entrega de aquel “los pueblos más bellos de Italia”. De repente caigo en la cuenta de este post cuyo título escribí hace mucho tiempo y que ha quedado en el olvido, no intencionado, claro. Aunque hay quien puede pensar que es una buena forma de enmascarar la desidia o la pereza, y tampoco puedo quitarle la razón.

 

Uno de esos pueblos más bonitos de Italia, Corciano, en Umbria, celebraba el día que lo visitamos su famoso “Agosto Corcianese”: exposiciones, conciertos, proyecciones cinemátográficas, representaciones teatrales… que culminn el 15 de agosto con el famoso Corteo del Gonfalone, un desfile en el que participa todo el pueblo, en el que se rememoran hechos acontecidos en el siglo XV, y que toma su nombre del estandarte que portaban los militares en la batalla y que era llevado en procesión para ahuyentar las epidemias, como la peste, o la pobreza.

Precisamente es el Gonfalone de Benedetto Bonfigli el que protege a la población, y se puede ver en la iglesia de Santa Maria Assunta. A ella acudimos para contemplar el magnífico retablo de la Asunción, obra de “Il Perugino”, que impresiona más si cabe entre las paredes blancas del Templo. Apenas si puedo acercarme pues se celebra la misa a esas horas y es por ello que las calles estaban vacías, tan sólo algunos jóvenes artistas que trabajan y exponen sus obras en los lugares habilitados por el Ayuntamiento, hermosos talleres entre las paredes de piedra de las casas que rodean la piazza Coragino, centro neurálgico de la ciudad que debe su nombre al que se dice fue su fundador, compañero del héroe griego Ulises por más señas.

 

 

No me extraña en absoluto que Corciano sea merecedor del distintivo de “I Borghi più belli”, pues puedo afirmar que es merecedor de estar en esa lista de los pueblos más bonitos de Italia. Enclavado en una colina, rodeado de frondosos árboles, la piedra impoluta y limpia de sus edificios, a pesar de los siglos, se torna dorada bajo el sol del mediodía.
Umbria- la sombría, pero tan sólo por la cantidad de bosques que la cubren- el corazón verde de Italia, como también se la conoce, está repleta de pueblos de los más bonitos de Italia.

Tiene Corciano, además, y toda la región, otro aliciente nada despreciable: una magnífica cocina y unos excelentes vinos, que nada tienen que envidiar a los de Toscana. En estos días de agosto se puede disfrutar en cualquiera de los restaurantes- yo llevaba anotado uno en especial “La locanda di San Michele”- de menús basados en las recetas de la cocina medieval, aunque finalmente decidimos seguir ruta y dejar la comida para una próxima ocasión.

No fue intencionado, puedo jurarlo, sino fruto de la casualidad que, en pocos días y pocos kilómetros, visitásemos un gran número de pueblos pertenecientes al selecto Club de los pueblos más bonitos de Italia, en nuestro recorrido por la región de Umbria.
Spello supera en belleza al anterior y es uno de los lugares más bonitos y con mayor encanto de cuantos he conocido.

 

Photo credit: Pilù.2008 via Foter.com / CC BY-NC-ND

 

Después de atravesar su muralla os encontraréis una sucesión de calles cuesta arriba hasta llegar a la Piazza Matteotti. Es un buen punto para reponer fuerzas, sentados en la terraza de alguna enoteca, probad los quesos… pecorinos, con trufa. De camino, no he podido evitar la visita a un par de Iglesias y oratorios. Si proponérmelo, me he tropezado con bellísimas obras de Pinturicchio y como la memoria me juega malas pasadas- ha transcurrido un año- busco en internet y concluyo que he visitado las de la Maddalena y Sant’Andrea. Y es que si algo tiene Umbria, como toda Italia, es una concentración impresionante de arte por metro cuadrado.

Pero si las obras del Perugino o de Pinturicchio no os subyugan, el recorrido por sus calles ofrece otro tipo de arte nada despreciable: la decoración floral. A pesar de que la ornametación de calles y balcones se hace desde el mes de mayo hasta primeros de julio, en agosto todavía permanece, ofreciendo una imagen de postal. Cada año, a finales del mes de junio y coincidiendo con la celebración del Corpus, las calles de Spello se cubren de pétalos de flores con los que se crean tapices que representan motivos y figuras ornamentales y litúrgicas. Los habitantes de la localidad, tras la preparación durante los días previos, cubren en una noche- la llamada noche de las flores- los 2 kilómetros que ocupará el tapiz, para que por la mañana puedan contemplarlo los miles de visitantes que se desplazan hasta allí con motivo de la celebración.

 

 

Spello será, en mi memoria y para siempre, no sólo uno de los pueblos más bonitos de Italia, sino, y sobretodo, la ciudad de las flores, en clara competencia con el distintivo de “ciudad del arte” que también posee. La rememoro cada vez que veo,  pegado en mi nevera, un bonito imán pintado a mano sobre madera, que compré a una artista local.

Bevagna posee el encanto de esos pueblos cuya vida se desarrolla entorno a las Plazas, con gente sentada a la puerta de su casa o en las mesas de cualquier bar, las vecinas que conversan frente a la carnicería, todavía con las bolsas en la mano… y cuyos veranos bullen de actividad: fiestas, conciertos en la Plaza- están montando un pequeño escenario a nuestro paso- que invitan a quedarse un rato más. Esto es así hasta tal punto que acabo de descubrir una asociación que se llama precisamente ” la Piazza”, lo que corrobora que esa primera impresión que uno se lleva al visitar Bevagna es del todo cierta.

 

Photo credit: artnbarb via Foter.com / CC BY-NC-SA

Aprovechamos para callejear, sin rumbo ni prisa, para comprar salsa tartufata y otras especialidades con trufa- he descubierto una a base de tomate, albahaca y trufa con la que acompañar la pasta… simplemente impresionante-. En mi recorrido descubro uno de esos establecimientos de toda la vida, que además presume de su antiguedad en la fachada, tanto años vendiendo carne, embutidos o pasta. Para celebrar su aniversario, expone una receta tradicional, que me resulta muy apetitosa. Os la dejo aquí, traducida, por si os animáis a hacerla y ya me contaréis:

 

 

PICCHIERILLI ALLA BEANATA

Los picchierilli son un tipo de pasta fresca de origen campesino. Están hechos con ingredientes simples como la patata y el aceite de oliva virgen. Esta receta se ha transmitido de generación en generación a través de la tradición oral, como un patrimonio a salvaguardar. En España no se conoce esta pasta, así que se puede optar por unos ñoquis (también son de patata) u otra pasta fresca gruesa.

Para 4/5 personas: 800 grs de picchierilli, 100grs de panceta o tocino de papada, 1 cebolla, aceite de oliva, 2 vasitos de vino tinto, queso parmesano o pecorino (podéis utilizar un queso de oveja curado), rúcula (a voluntad)

En una sartén, pochar la cebolla junto con la panceta o tocino, añadir un poco de agua y el vino y dejar reducir (que quede un poco de líquido)

Cocer la pasta (muy poco tiempo, cuando suba a la superficie es suficiente) y añadirla a la sartén para terminar la cocción. Añadir abundante queso y la rúcula finamente picada.

 

Si hay algo que me gusta en mis viajes es descubrir pequeños rincones curiosos, de esos cuyo nombre a menudo olvidamos- y cada vez más- pero que se fijan en la retina y se quedan en un pequeño escondite de la memoria. Seamos serios, lo que de verdad sucede es que repasando cientos de fotos almacenadas, de repente nos topamos con la imagen y ecco!. Paseando por Bevagna encontramos un antiguo Claustro, ahora convertido en Hotel, en el que obtuvimos una instantánea curiosa. Realmente, el lugar invitaba a quedarse… o al menos a esperar un rato.

En mi recorrido por los pueblos más bonitos de Italia, y más bellos de Umbria, no me puedo olvidar de uno que, curiosamente, nunca he visto con la luz del día. Castiglione del Lago se erige tras los muros de una fortaleza, emplazado sobre una colina desde la que se divisan las aguas del Lago Trasimeno.

 

Photo credit: just_jeanette via Foter.com / CC BY-NC-SA

Era allí donde acudíamos a cenar casi todas las noches, atraídos por su ambiente festivo, las terrazas de los restaurantes repletas, los comercios abiertos hasta muy tarde compartiendo espacio con los tenderetes callejeros… pero sobre todo por las excelentes pizzas cocidas en horno de leña de “La Cantina”, que todavía ocupan el número uno en nuestro particular ranking de “pizzas en Italia”. Puedo asegurar que también bajo la luz de la luna, y alumbrado por farolas, es uno de los pueblos más bonitos de Italia de cuantos podáis visitar.

4 comentarios
  1. Holden
    Holden Dice:

    Recién llego al blog, traído de las orejas -por tarjeta, en realidad- por Marina. Está fenomenal, oye, se nota que os gusta mucho lo que hacéis (lo digo por lo de viajar y escribir), pasaré por aquí de tanto en tanto a coger ideas de vuestro blog y a recibir consejitos de restaurantes.

    Responder

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