Recetas del mundo: Capitulo II – Tailandia y el Curry con leche de coco

El curry y la leche de coco son como el día y la noche, el yin y el yang, el blanco y el negro. Parece mentira como dos ingredientes tan distintos puedan complementarse tan bien. Y lo mejor de todo… ¡Es que puedes cocinar cientos de recetas! Así hoy he decidido traeros dos recetas con curry y leche de coco.

Creo que no es la primera vez que me declaro fan de la cocina asiática en general… pero lo del curry está a otro nivel, creo que podría llegar a desayunar cereales con curry alguna vez…

Para quien no lo sepa, el curry en si, no es una especia, sino un conjunto de especias que varía en base al país y,  a veces, incluso a la región en la que se prepare. Así, un curry japonés no tendrá nada que ver con uno thai, indio o arábico. La base suele ser cúrcuma, pimienta, nuez moscada, gengibre, azafrán, canela… pero como mencioné antes, cada región tiene sus variaciones. Además tiene muchísimos beneficios para la salud.

Lo bueno del curry es que va bien con prácticamente todo: Carnes, mariscos, verduras… para hoy he seleccionado una receta de pollo y otra de gambas, pero podéis adaptarlas perfectamente para crear un curry vegetariano. En concreto son dos recetas con curry y leche de coco, cuyo uso está muy extendido en la gastronomía Tailandesa. ¡Poneos el delantal y nos vemos en los fogones!

 

GAMBAS CON CURRY, LECHE DE COCO Y ESPINACAS

 

 

INGREDIENTES

  • 500 gr. de gamba o gambón

    Yo compro los gambones congelados en Mercadona (Ojo, no los que vienen pelados ya, sino los que venden en la parte de pescadería fresca)

  • 1 Cebolla grande

  • 300 gr. de Espinaca fresca baby

    En Mercadona hay bolsas de espinaca fresca en la sección de ensaladas. Si no encontráis fresca también se podría usar congelada.

  • 200 ml. de leche de coco

  • Curry en polvo o tableta

    El curry en tableta lo encontraréis en tiendas de alimentación asiática

 

PREPARACIÓN

La preparación de este plato es muy sencilla y no nos llevará mas de media hora.

Primero vamos a picar la cebolla en trozos pequeños (También podéis hacerla en trozos más grandes si queréis hacerla salteada para que quede crujiente como cuando cocináis en wok) y la pondremos a pochar a fuego lento.

Mientras la cebolla se cocina, vamos a pelar las gambas y a quitar los intestinos para que no amarguen. Cuando la cebolla esté casi lista añadimos las gambas a la sartén y las marcamos bien por ambos lados.

Cuando las gambas estén cocinadas por fuera las retiramos a un plato y reservamos para más tarde, ya que si las dejamos durante toda la cocción se pasarían.

Es hora de añadir la leche de coco y el curry. Primero añadimos la leche, removiendo todo bien para que quede fluida (Se suele solidificar dentro de las latas). Si ha quedado muy espesa y vamos a usar curry en tableta, podemos añadir un poco de leche normal, ya que el curry en tableta espesa bastante.

La cantidad de curry depende de cada uno, a más cantidad, más sabor. Tened en cuenta que la leche de coco endulza bastante, por lo que yo utilizaría un curry que tenga un punto de picante. También podéis experimentar y mezclar un curry dulce y uno picante. La dosis recomendada es de 1 cucharada sopera y de ahí pues ya vais calculando según vuestros gustos.

Cuando echemos el curry rebajamos el fuego para que la leche no se consuma rápidamente. El curry en tableta hay que removerlo bastante para que se deshaga, yo os aconsejo que antes de echarlo lo troceéis bastante.

Un vez esté bien mezclada la leche con el curry subimos el fuego y añadimos las espinacas, le damos unas vueltas, volvemos a añadir las gambas y cocinamos todo junto durante unos minutos para que se amalgamen todos los sabores. Y ya está, ¡Solo nos queda servir y comer! ¡Que aproveche!

TALLARINES DE ARROZ CON POLLO AL CURRY, LECHE DE COCO Y VERDURAS

Y llega el turno de una de mis recetas favoritas. Me aventuraría a decir que cocino esta delicia al menos una vez a la semana. Y es que, al igual que la receta de gambas, este plato es muy sano, nutritivo y fácil de preparar. ¡A por ello!

 

INGREDIENTES

  • 500 gr. de Pechuga de pollo

  • 1 Cebolla mediana

  • 1/2 pimiento rojo

    Podéis ponerlo entero si el pimiento no es muy grande

  • 1 pimiento verde

  • 1 Zanahoria grande o 2 pequeñas

  • Otras verduras

    Esta receta acepta una gran variedad de verduras, yo también le suelo poner setas shitake o champiñones, brotes de soja y brotes de bambú.

  • Guindilla cayena

    Si es fresca mucho mejor

  • 200 ml. de Leche de coco

  • Curry en polvo o tableta

  • 250gr. de tallarines de arroz

 

PREPARACIÓN

Primero vamos a trocear todas las verduras y la carne. El pollo lo podéis cortar a tiras finas o a taquitos. para esta receta prefiero dejar las verduras más grandes: La cebolla y los pimientos los corto a cuadraditos de unos 2cm de ancho y la zanahoria la corto a la mitad y después a rodajas. Las setas, el bambú y los brotes de soja los dejaremos para el final, porque es lo que menos tarda en cocinarse.

Preparamos una sartén con aceite y ponemos el fuego a una intensidad media. Echamos las verduras y las tapamos para cocinarlas un poco y que se ablanden pero sin llegar a pocharse, pues nos interesa que se queden bastante crujientes. Junto a las verduras añadimos las guindillas, para que vaya soltando picante ya desde el principio.

En otro fuego ponemos a hervir una olla con agua para los tallarines. Es importante coordinar el tiempo de la pasta y de las verduras para que no se nos pase. Tardan en cocer unos 8 minutos, intentad dejarlos más bien al dente ya que luego se terminarán de hacer junto al resto de ingredientes. Sinceramente no es muy fácil encontrar este tipo de pasta, tendríais que buscar en tiendas de alimentación asiática o comprarlos por internet (Son los mismos que se utilizan para preparar Pad Thai). En caso de que no los encontrarais, un buen sustituto podría ser arroz jazmín o basmati.

Cuando los pimientos, la cebolla y la zanahoria se hayan cocinado un poco por dentro, subimos el fuego y añadimos el pollo. Es importante que la sartén esté bien caliente para que el pollo no se nos quede blandengue, la pechuga tiene que quedar bastante tiesa y muy dorada por fuera. También es importante que cocinéis todo en una sartén de bastante diámetro, para que el pollo tenga espacio. Si lo apelotonáis todo en una sartén pequeña, se cocerá y el pollo no cogerá la textura que queremos.

Cuando el pollo se nos haya dorado bien por fuera, añadimos las setas, los brotes de bambú y la soja. Es importante que desde este momento salteemos constantemente, ya que los brotes de soja tienen que quedar lo más crujientes posible y en un descuido se nos pueden pasar.

Para este momento los tallarines ya deberían estar listos. Apartamos las verduras del fuego mientras escurrimos el agua e incorporamos la pasta.

Le damos unas vueltas a la sartén para mezclar bien los tallarines de arroz con el condimento y que cojan todo el jugo que han soltado las verduras. A continuación añadimos la leche de coco y el curry.

Seguimos dandole unas vueltas a fuego alto y en cuestión de minutos ya está listo. Una receta económica, sana y deliciosa. ¡Que aproveche!

 

Si os han gustado estas dos recetas con curry y leche de coco, ¡Animaos a prepararlas y enseñadme vuestros platos en los comentarios o en redes sociales! ¿Qué tipo de cocina os gustaría ver en el siguiente capítulo? Soy toda oídos.

 

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