Comiendo en… La Trattoria Napoletana (Bilbao)

La Trattoria Napoletana de Bilbao es uno de nuestros restaurantes favoritos y ya os lo contamos en este post que, además,  fue de los primeros que publicamos. Hacía ya un tiempo que no íbamos por allí así que nos hemos encontrado con algunas novedades. Por eso hemos decidido actualizarlo, para que no os perdáis nada de nada. Ya os aseguramos que ésta era  auténtica Trattoria Napoletana en el centro de Bilbao. Nosotros aprovechamos que se celebraba la Semana Grande (Aste Nagusia) para regalarnos con una cenita.

Seguro que te ha sucedido alguna vez:  hace poco, o mucho tiempo que regresaste de tu último viaje a Italia, estás recordando todos esos lugares maravillosos que visitaste, sobre todo en el sur. Quizá revises cientos de fotografías tomadas y muy probablemente aparezcan algunas de los suculentos platos que probaste en tu viaje. Si eres de esos, de los que fotografían todo lo que comen, pero incluso si no lo haces, de lo que estoy segura es de que te entrará una nostalgia tremenda y unas ganas locas de volver a reencontrar esos sabores auténticos, las raciones inmensas y la conversación amena con la familia que regentaba aquella pequeña trattoria  encantadora con sus mesas de manteles a cuadros rojos y blancos.

Siempre has sido fan de la cocina italiana, y seguramente los restaurantes de tu ciudad- italianos o pseudoitalianos- te parecían estupendos y auténticos. Pero esa percepción cambia una vez visitas el país de la bota. A tu regreso la pasta te resulta insípida y sin gracia, la pizza se te indigesta debido a las fermentaciones rápidas de la masa y “nada vuelve a ser igual”.

Si vives en Bilbao o alrededores, o estás de visita en la ciudad, estás de suerte. En Campo Volantín 14, muy cerca del Ayuntamiento, encontrarás “La Trattoria Napoletana”, un pedacito de Sorrento en el corazón de la ciudad. Gestionada por tres jóvenes: Mario, Maria y Salvatore (Toti para sus clientes y amigos) ofrece una cocina sencilla y sin pretensiones, hecha con cariño y manteniendo el espíritu de su añorada tierra.

En la carta, recién renovada, algunos antipasti clásicos como los embutidos acompañados de focaccia, verduras a la plancha y una enorme y cremosa bola de mozarella de búfala. Pero mi debilidad es, sin duda alguna, la Parmigiana (otro día os damos la receta). Para continuar con una selección de platos de pasta, a destacar “le lasagne”- que es en realidad el nombre de lo que todos llamamos lasaña- y otra lista de pizzas, Aquí no esperéis encontrar cosas raras con salsa carbonara o piña, sólo masa de larga fermentación, gruesa en el borde y fina en el centro, con un par de ingredientes, tal y como se come en Nápoles, donde la pizza es motivo de debate y disputa pues cualquier local del casco antiguo os  asegurará que la suya es la auténtica y original, así como la mejor de la ciudad.

La novedad es que ahora, en lugar de carta, la Trattoria propone menús para dos, aunque dadas las cantidades podría comer todo un regimiento (vale, igual exagero). Nosotros como éramos tres compartimos un menú y casi no pudimos con todo.

Los consejos que os dimos entonces, sobre la carta que ofrecían, iba a decir que no sirven pero son aplicables a su nuevo formato de menús:

“Pero lo que os recomiendo de verdad si estáis indecisos con la carta en la mano son dos cosas: la primera que pidáis siempre para compartir ya que las raciones de pasta de la Trattoria equivalen a dos platos de los que yo pongo en casa- y os aseguro que somos de buen comer. La segunda, que optéis por los platos que están fuera de la carta- generalmente una pasta y una especialidad de pizza- que cambian y que os entregarán escritos a boli en una hoja de papel. El motivo es muy sencillo: suelen ser platos que van acorde a la estación- por ejemplo en otoño incluyen ingredientes como la calabaza o las castañas- y muy distintos a lo que podáis encontrar habitualmente en otros restaurantes”

Todos los menús incluyen un entrante a compartir y de segundo dos pizzas, o bien una pizza y un plato de pasta, más el postre y la bebida. Los precios 36€ para el menú con pizza y 50€ para el que incluye pasta (para dos personas) ¡No me negaréis que éste es uno de esos sitios con las tres B!

Capítulo aparte merecen los postres de la Trattoria Napoletana, que ni siquiera figuran en la carta. Simplemente, Toti abrirá la nevera, sacará las bandejas con lo que haya ese día – generalmente nunca faltan los canoli sicilianos ni el tiramisú- y entonces estaréis en un grave aprieto. Personalmente adoro la torta de pera y ricotta pero sea cual sea la elección no hay posibilidad de errar. Un buen café, bien cargadito como gusta en Nápoles, y os sentiréis las personas más afortunadas del mundo.

La bodega, por otra parte, no es muy amplia pero además de una birra Moretti podéis degustar un vino blanco de Puglia muy rico y algún tinto siciliano que no está nada mal.

Tan gran festín, junto con las fotos de Nápoles y Sorrento colgadas en el pequeñísimo local, os hará sentir como si estuvieséis de nuevo en vuestro viaje.

Se me olvidaba algo muy importante: si queréis comer o cenar en La Trattoria Napoletana no se puede reservar. Esto también ha cambiado, por desgracia, ante la cantidad de reservas fallidas (osea que no se presentaban) El local es pequeño y está siempre lleno, pero no tendréis problema si llegáis prontito, a pesar de que en España nos gusta demasiado cenar tarde.

Alguna vez le he comentado a Toti que deberían trasladarse a un local más grande pero me dice, y con razón, que no sería lo mismo, que no podría saludar personalmente a sus clientes ni charlar con ellos. Y yo, que queréis que os diga, encuentro pocos lugares donde el placer de la comida se una al de la compañía y donde la cocinera- la dulce María- te despida con un par de besos.

Gracias a la Trattoria Napoletana por cedernos las fotos para el artículo.

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La Trattoria Napoletana
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