Mi primer viaje a Toscana: Desde la cima del mundo al Valle de Mugello

Nuestro primer día de vacaciones, en aquel que fue nuestro primer viaje a Toscana, amaneció con un sol radiante. Como siempre me ocurre al despertar, necesitaba con urgencia una buena dosis de café, asi que con la taza en la mano abrí la puerta de nuestro apartamento “Il Balestruccio” y salí a la terraza. Estratégicamente situado en la parte más alta de la propiedad, unas 200 hectáreas de zona protegida donde se cultivan olivos y conviven todo tipo de especies salvajes en los cercanos bosques de castaños que la rodean, la espectacular visión que desde allí se me ofrecía me hizo pensar que quizá no hubiese despertado del todo.

Rodeada de verdes montañas, a pesar de lo avanzado del verano, las suaves laderas invitaban a deslizarse o simplemente a tumbarse en la hierba para contemplar el cielo límpido y azul. El viento era fresco y traía aromas de lavanda y de una paz infinita. Desconozco la sensación que deben tener los escaladores  cuando alcanzan esas cimas de los cuatromil…pero yo, en aquel momento y a poco más de 600 mtrs de altitud, me sentía en la cima del mundo.

Fue todo un acierto reservar este alojamiento mientras organizaba mi primer viaje a Toscana, y un auténtico regalo para los sentidos disfrutarlo durante 14 días. El agroturimo está compuesto por unas pocas casitas muy similares, restos de un antiguo pueblo medieval, que los propietarios Enrico y Nara habían rehabilitado. Además, quedaba entre ellas la antigua casa de la nonna (la abuela) de Enrico, quien sentía por estas tierras un enorme afecto y dedicaba su tiempo al cultivo de los olivos milenarios.

Esta zona de la Toscana pertenece al Valle de Mugello, seguro que a todo el mundo le “suena” por el famoso circuíto, pero a pesar de su cercanía a la ciudad de Florencia es quizá de las menos transitadas… toda una ventaja, pues permite disfrutar de una tranquilidad absoluta alejada de los grupos de turistas que todo lo invaden en otros lugares más famosos. Reconozco que es un punto de partida muy poco usual para un primer viaje a Toscana, pero aun después de muchos años no me arrepiento de haberlo escogido.

Precisamente la familia Medici, omnipresente en la ciudad de Florencia, era originaria de este Valle. Quedan en la zona algunas de las villas que tan ilustre familia poseía y puede seguirse una ruta Medicea desde Dicomano hasta Barberino de Mugello, llegando hasta  Cafaggiolo, Trebio o Pratolino (Vaglia) donde podréis disfrutar de la Villa Demidoff… no se puede visitar todos los días y de hecho cuando llegamos hasta allí no pudimos hacerlo (no os fiéis siempre de lo que dicen las guías de viaje, en ocasiones contienen errores en detalles como éstos) Os recomiendo de verdad hacer este circuíto si estáis organizando vuestro viaje a Toscana, ya se que se escapa un poco de lo que algunos consideran “imprescindible” pero ¿De verdad os interesa sólo lo que hace todo el mundo?

Dicomano es un pueblo pequeño: un supermercado, un almacén de ferretería, una panadería-heladería..y poco más. Algunas tardes, en aquellas pocas ocasiones que decidíamos dedicar el día al descanso, sin agotadoras rutas en nuestro afán por descubrir hasta el último rincón de la Toscana (imposible por más que nos empeñásemos) ibamos a pasar la tarde a Borgo de San Lorenzo. El pueblo es tranquilo, como todos por esa zona, pero posee una riqueza patrimonial envidiable: la Pieve di San Lorenzo, quizá la iglesia más antigua del Mugello (S.XII), el Palazzo del Podesta en cuya fachada se pueden admirar los escudos de las nobles familias que lo habitaron, o la Villa Pecori Giraldi, edificio renacentista donde encontrareis la oficina de turismo y un museo.

Pero lo que más disfrutábamos era nuestro paseo por sus calles, atravesando la muralla del S.XIII por la Porta Fiorentina para encontrarnos con la Torre del reloj.Tomar un helado, mirar los escaparates y disfrutar de esa parte de la ciudad cerrada al tráfico donde jóvenes y viejos pasean y toman el pulso a la vida.

Cuántas veces me he alegrado por el descubrimiento de este lugar en nuestro viaje a Toscana. Como todos los descubrimientos, me fue dado por la casualidad… o por la desesperación, pues llevaba dos meses intentando encontrar un alojamiento para las fechas deseadas y que se adaptase a mi bolsillo!

La ubicación ideal estaba entre Florencia y Siena, pero alojarse en el Chianti en pleno Agosto es una locura, tanto por los precios como por la masificación. Cuando ya estaba empezando a desesperar entré de casualidad en una web que, después de…había perdido la cuenta, milagrosamente no había visitado. Y allí lo encontré…I Nidi di Belforte, a tan sólo unos 30 km de Florencia y una estupenda conexión por tren con la ciudad.

Puedes hacer muchos viajes, encontrar sitios maravillosos… pero sólo algunos, por alguna extraña razón, los haces tuyos. Y eso nos ocurrió con I Nidi y con aquel viaje a Toscana, que fue sin duda, el mejor de nuestra vida.

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